Lean hace pucherito
¿Para quién es ese "Te la comés"?
Javier S. y sus dotes de hipnotizador
Los que desafiaron el frío y la mala onda post derrota
Javier S. y sus dotes de hipnotizador
Los que desafiaron el frío y la mala onda post derrota
Lean, lesionado, se las arregló como líbero
Javier S. sostiene el árbol
Lautaro, por la vuelta
El pelo de Javier G. parece la copa de un árbol
Diego practica cómo ir a buscarla adentro
Lautaro se tira "un sordo"
El Colo practica un "se cae solo, juez"
El Poten a punto de tocar una pelota, en un córner
El Cabito, avergonzado por el penal que regaló Papá
Seba ve el final del partido desde afuera
Cara de bronca
"¡Que bajón!"
ZZZ...ZZZ...
"Sepan disculpar, je, je"
Diego, y su reserva inagotable de buena onda
Javier G. castiga a Diego: "Para vos son todos saques de meta, no?""Se nos escapó"
Ya tarde, el Poten logra flexionar una pierna
Insensible ante las críticas, el Cabo se hace el trolo
"Por fin mojé"
Frío y cervezas II
Mauri muestra las secuelas del partido
Cepita y Palermo, un solo corazón
De los verdolagas, sólo una llegada en profundidad de Rodrigo, por izquierda, que definió luego de eludir al arquero y fue despejada por un jugador funerario y un cabezazo de Javier G., tras un córner enviado por Andrés.
En el descanso se vio una edición de un nuevo clásico limeño: tsunami de cambios. Entraron el Cabo, Guille y Poten, por Mauri, Colo y Dibu, respectivamente. La Lima armó línea de tres con Javier G., el Cabo y Javier S., Guille sumó dinámica por izquierda y Poten se paró como tercer delantero.
El verdolaga salió con todo a dar vuelta el partido, pero Ataúd no era un mal equipo y la cancha pequeña hacía que no se notara el hombre de más de la Lima. A los 7 minutos de comenzado el segundo período llegó el tercer gol velatorio, otra vez de pelota parada. Tiro libre desde la derecha, muy llovido al segundo palo, por donde ingresaba un delantero fúnebre. La marca del Cabo fue insuficiente, y el cabezazo del rival se coló entre Diego y el primer palo.
Con el 0-3, no había estado anímico que resistiera. Pero la verdadera clausura del encuentro la formalizó el Cabo al tocar con la mano (dentro del área) una pelota intrascendente, que llegaba como centro desde la izquierda de la defensa ("de esta forma demostró su particular compromiso con la institución limeña", se escuchó en vestuarios). Penal, gol y chau torneo.
Los minutos restantes, La Lima trató de mostrar algo de dignidad, pero arriba no generaba peligro y abajo temblequeaba. Así llegó el quinto gol: de un rebote en la barrera , tras un tiro libre a favor en el área rival, la pelota cruza todo el mediocampo y agarra mal parada a la defensa. En feroz contragolpe, un delantero sepeliano supera a Javier G., encara a Diego y remata abajo un zurdazo al primer palo.
Como anécdotas del partido quedaron el zurdazo de Lautaro desde la medialuna que significó el descuento de La Lima cuando quedaba muy poco; el fervor de Seba, que le dijo al referee “Sos un payaso, andá a la concha de tu madre” , tras lo cual el agredido manifestó su desagrado por la imputación y el envío con una tarjeta roja; los berretines de un pelotudo de Ataud llamado Palumbo, que debió ser ajusticiado por algún limeño; la nota humorística, con el pretendido saque de arco de Diego luego de un gol inapelable (la pelota pasó por debajo de la red) y el nauseabundo olor a animal muerto, en el aire toda la tarde, como un efecto aromático que los verdugos limeños usaron como onceavo jugador.